Seguir aprendiendo, siempre.

abril 14, 2018

Cuando tomé la decisión de dedicarme a la enseñanza tenía un objetivo claro: quería ser un maestro formado, preparado, actualizado.

En la época en que vivimos tenemos infinitas maneras de aprender, la red nos ofrece muchas posibilidades de investigación y encuentro, pero con eso no es suficiente. Asistir de manera presencial a conferencias y cursos, formar parte de grupos de debate, viajar e investigar sobre nuevas metodologías, nos saca de nuestra zona de confort; y nos ofrece la posibilidad de aprender diferentes modos de enseñar y de quedarnos con la que consideramos que se adapta más a la realidad de nuestro alumnado y nuestro entorno.

La decisión de inspirar los Centros que dirijo en el modelo de las escuelas de Reggio Emilia no fue casual, sino a partir de una larga formación e investigación de este modelo. Verónica Durante (nuestra coordinadora pedagógica en ambos centros) me mostró, hace más de 10 años, la belleza de la enseñanza y del aprendizaje inspirado en las Escuelas Italianas, las escuelas reggianas, y desde ese momento me enamoré del modelo… No fue por casualidad ese encuentro en el camino, ni la decisión posterior de continuarlo. Ella ha sido quien nos ha mostrado cómo adaptar el modelo de Reggio a nuestra realidad y quien nos ha guiado, durante los últimos 4 años para, como equipo, para crear juntos espacios de armonía respetuosos con el alumnado, sus ritmos, su creatividad, su potencial.

Durante la pasada Semana Santa (2018) tuve la enorme suerte de viajar hasta Reggio Emilia y de formar parte del Grupo de Estudio de profundización “The Reggio Emilia Approach to education”, una formación específica, en español, teórico-práctica en la que descubrí, de primera mano, la magia de desprenden las Escuelas Reggio.

Lo viví todo con una mezcla de emociones, tener la oportunidad de estar allí,  de entrar en las escuelas y ver cómo se organizan y aprenden niños y niñas de 0-6 años, ha sido un enriquecimiento absoluto a nivel personal y profesional.

Si bien es cierto que sería imposible trasladar fuera de la ciudad de Reggio Emilia el modelo tal cual es, sí podemos inspirarnos en él.

Si antes de ver, en primera persona, lo que sucede en Reggio ya quería volar sin alas, ahora que lo he visto empiezo a construir un cohete… para volar muy lejos.

 

Hace 5 años comenzamos nuestro particular cambio de mirada, nuestro modo de construir escuela. Hoy aportamos cada día un granito de arena a la vida de nuestro alumnado. Y lo hacemos sabiendo el privilegio que es trabajar con la primera infancia, en el inicio de la vida.

Un cambio de mirada exige parar, investigar, hacerse preguntas, arriesgar cada día. Un cambio supone un desafío,  no importa el cambio que sea- de vida, de casa, de trabajo, de carrera-… si se hace con la confianza de que esa decisión, esa elección, es la mejor posible, entonces merece la pena el esfuerzo y el tiempo.


En Reggio Emilia el cambio comenzó tras la II Guerra Mundial, cuando la ciudad, destruida por la guerra, buscaba cómo salir adelante. Las familias unidas crean la primera escuela, la “Scuola Comunicale dell´ Infanzia XXV Aprile”. En uno de sus muros se leía: “mujeres y hombres construimos aquí esta escuela, que queremos nueva y diversa para nuestros hijos”. Así comienza una educación diferente.

 

Nuestro cambio comenzó tras la necesidad de pensar, y llevar a la práctica, una educación pensada en los niños y las niñas como protagonistas de su propio aprendizaje, una escuela que mira a la infancia como el presente, un presente lleno de vida y talento. Una escuela que recibe a un niño, una niña, con derechos, porque es ciudadano/a desde que nace. Una escuela para una infancia capaz de expresarse en 100 lenguajes diferentes y de enseñar al adulto cómo hacerlo.

Unidos podemos construir una sociedad mejor, un mundo más tolerante y justo, y todo empieza con ellos, con ellas, en el inicio de sus vidas.

Como maestros/as intentamos mejorar cada día, granito a granito como se forman las montañas, como nacen las playas que enmarcan, en esta isla, nuestras ciudades.

Me despido recordando el lema de las escuelas de Reggio Emilia:

“Niente sensa gioia”, “Nada sin alegría”.

Que sea así, en nuestras escuelas, siempre.

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Todos los comentarios (2)
  • Luz
    abril 17, 2018 at 1:57 pm

    Suerte!! mereces todo lo bueno que estás viviendo y nos transmites! Un abrazo Ele!!

    Responder
  • Iraida
    abril 17, 2018 at 2:35 pm

    Cada uno de tus logros ya es un logro nuestro! Porque mis hijos disfrutan con ustedes, con tu equipo, contigo! Gracias por cada día demostrarme […] Seguir LeyendoCada uno de tus logros ya es un logro nuestro! Porque mis hijos disfrutan con ustedes, con tu equipo, contigo! Gracias por cada día demostrarme que hemos elegido el lugar perfecto para dejar nuestros hijos, donde juegan, aprebden, sienten... OS queremos muchiiisimo Leer menos

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